domingo, 22 de junio de 2008

JURAMENTO HIPOCRATICO

Fue redactado por Hipócrates o un discípulo suyo. Aún cuando sólo tenga en la actualidad un valor histórico y tradicional, el tomarlo es considerado como un rito de pasaje o iniciación después de la graduación y previo ingreso a la práctica profesional de la medicina. El Juramento original, traducido del griego, se sostenía que fue escrito por el siglo IV antes de Cristo.
Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que éste mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.. Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas. Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no administraré a la mujer supositorios para provocarle aborto; mantendré puras mi vida y mi arte. No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos. Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas. Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro. Fin.

GUIA BÁSICA SOBRE CÉLULAS MADRE

¿Qué son las células madre? ¿Por qué son tan especiales? ¿Qué tipos hay? Son sólo algunas de las preguntas que trataremos en esta guía útil y básica para comprender de forma sencilla todo lo que rodea a las células madre.

Células madre en un cigoto.
Cada vez escuchamos más y más sobre células madre en la prensa, la televisión e internet. Se publican nuevos descubrimientos, avances en tratamientos y, sobre todo, se incide en el gran potencial que tienen las células madre de cara al futuro. Pero no todos se "enganchan" al tren de la información. Mucha gente, que no posee unos conocimientos previos de este campo, suele perderse en todo ese maremágnum de información sin comprender ni entender muy bien de qué va toda esta historia.
Este artículo va dirigido especialmente a esas personas. Trataremos de dar un repaso por aquellas cuestiones más básicas, importantes y fundamentales sobre las células madre. Y así, cuando oigas un nuevo descubrimiento o tratamiento relacionado con estas células podrás comprenderlo mucho mejor.
¿Qué son las células madre?
Las células madre son aquellas células que poseen la capacidad, en mayor o menor grado, de multiplicarse y diferenciarse en tipos de células concretas, como por ejemplo una neurona, una célula de la piel o una célula del hígado, pudiendo llegar a formar tejidos u órganos completos. A pesar de que son muy diferentes, todas estas células tienen la misma información genética y tienen un origen común en las células madre.
Cuando una célula se diferencia a un tipo concreto, suele perder su capacidad para diferenciarse a otro tipo celular y también se resiente su capacidad para multiplicarse. Por ejemplo, la neurona, una célula especialmente diferenciada, no puede volver a convertirse en otro tipo de célula naturalmente. Y su capacidad para multiplicarse es exageradamente limitada.
Las células madre son células indiferenciadas, por lo que conservan sus propiedades para convertirse en otras células.
¿Por qué son tan especiales las células madre?
La capacidad de estas células para convertirse en cualquier tipo celular las convierten en una futura poderosa herramienta para la medicina. En la actualidad, los principales tratamientos médicos son farmacológicos y quirúrgicos. Muchos de ellos no corrigen de raíz la enfermedad, sino que la controlan de forma crónica o palian los síntomas. Con las células madre, en cambio, se podría conseguir la curación de muchas enfermedades que no es posible con fármacos o cirugía. Ése es el fin de la medicina regenerativa: La regeneración de tejidos, órganos o sistemas empleando la capacidad de las células madre para formarlos.
Si comparáramos una máquina con el ser humano. La medicina convencional trataría la enfermedad tratando de arreglar las piezas dañadas con mayor o menor fortuna mientras que la medicina regenerativa aportaría unas piezas totalmente nuevas.
¿Qué es lo que permite que las células madre se diferencien?
Si pudiéramos contestar a esa pregunta con pelos y señales, estaríamos de enhorabuena. Pero lo cierto es que no se conoce con profundidad el complejo mecanismo que lleva a que las células madre se diferencien a ciertos tipos celulares.
La clave está en lo que llamamos epigenética, es decir, los cambios que sufre la expresión de los genes (que lleva a la síntesis de proteínas) como consecuencia de la influencia del medio. Cuando una célula madre se diferencia a un tipo particular de célula, lo que se produce es el silenciamiento de unos genes concretos y el funcionamiento de otros. El ADN sigue siendo el mismo, pero la expresión de los genes es ya distinta.
Este proceso de silenciamiento y funcionamiento de genes se produce principalmente gracias a a la metilación selectiva de regiones del ADN. De esta forma, se consiguen células de tipos diferentes con el mismo ADN.
¿Qué tipos básicos hay de células madre?
A grandes rasgos, pueden dividirse en:
Células madre embrionarias: Son aquellas células madre que pueden encontrarse en el embrión humano. Tienen una elevada capacidad para multiplicarse y diferenciarse a cualquier tipo celular.
Células madre adultas: Son aquellas células madre que pueden encontrarse en un ser humano adulto. Tienen menor capacidad para multiplicarse y diferenciarse que las células madre embrionarias. Están limitadas en su capacidad de diferenciación.

CUANDO NUESTRO SISTEMA INMUNOLÓGICO NO DISTINGUE AMIGOS DE ENEMIGOS

Una de las principales características del sistema inmunológico es su capacidad para distinguir lo propio de lo extraño. Entre incontables moléculas presentes en el cuerpo humano, el sistema inmune debe controlar en todo momento cuales son aquellas que pertenecen y son propias de los tejidos del organismo y distinguirlas de aquellas moléculas de las bacterias, virus y demás parásitos. Esta tarea es imprescindible y fundamental para ignorar y no atacar a los tejidos de nuestro propio cuerpo (amigos) y centrarse única y exclusivamente en luchar contra organismos extraños (enemigos).
Anticuerpos (producidos por linfocitos B) y glóbulos rojos en un vaso sanguíneo.
Tanto es así, que las células o linfocitos T y B, implicadas en la inmunidad adaptativa son entrenadas para no atacar a nuestros propios tejidos. En los lugares en los que van madurando (el timo y la médula ósea) se produce una selección "despiadada" de los linfocitos. Todos aquellos que no hayan aprendido la lección y confundan amigos con enemigos serán eliminados y no llegarán a provocar ningún daño sobre el cuerpo.
Sin embargo, a veces ocurre que el proceso de selección no es suficiente. Algunas células T y B escapan del estricto control de maduración y provocan daños sobre el propio cuerpo dando lo que conocemos como una enfermedad autoinmune. El lupus, la diabetes tipo I y la celiaquía son ejemplos famosos de procesos autoinmunes. En estas enfermedades, el sistema inmune enloquece y confunde a los tejidos normales del cuerpo humano con organismos extraños.
En el lupus, el riñón, la piel y las articulaciones son las principales víctimas del sistema inmune. En la diabetes tipo I, los islotes pancreáticos (productores de insulina) son destruidos a manos del propio sistema inmunológico. Y, en la celiaquía, el intestino delgado sufre cada vez que los linfocitos se encuentran frente al gluten.
Al final, la causa de todos los males en las enfermedades autoinmunes se encuentra en un único proceso: La identificación. Igual que los policías solicitan tu DNI para comprobar si eres un delincuente o un ciudadano normal, los linfocitos reconocen a un tejido o microorganismo como amigo o enemigo gracias a su epítopo. De rutina, los linfocitos van comprobando los epítopos de todas las estructuras y en cuanto encuentran alguno que no coincide con los epítopos de los tejidos del cuerpo humano, se declara enemigo y es destruido. Eso es lo que ocurre por ejemplo, en los rechazos a transplantes o, sin ir más lejos, en las infecciones de cualquier tipo. Sin embargo, los policías o linfocitos en las enfermedades autoinmunes, que no han sido correctamente adiestrados, salen de la comisaría cumpliendo su deber con grandes fallos y no sabiendo reconocer los epítopos de todos los amigos, pasando algunos a ser identificados como enemigos.
A primera vista y dejando a un lado a los linfocitos novatos, podría parecer un sistema ingenioso, perfecto y libre de errores, pero no es así. A veces, los policías se convierten en guerrilleros y, en nombre de la defensa de una población, sacrifican a civiles como resultado del daño colateral de una guerra. Esto es lo que ocurre en lo que llamamos "Reacciones Cruzadas". Para sacrificar al enemigo, los linfocitos tienen que poner en juego la vida de los amigos y, como resultado de la batalla, mueren tanto culpables como inocentes.
El conocimiento de las reacciones cruzadas es relativamente nuevo en medicina. No hace mucho que se sabe que algunas enfermedades están causadas por esas reacciones e incluso en otras se están descubriendo su posible papel en la actualidad. Entre los ejemplos más llamativos encontramos los siguientes:
Estreptococo del grupo A (EGA), glomerulonefritis y fiebre reumática: El EGA es más conocido por su importante papel en la producción de faringitis y amidgalitis bacteriana. En algunas ocasiones, en la lucha del sistema inmune frente al estreptococo, daña también a los riñones (glomerulonefritis) y a las articulaciones (fiebre reumática). Todo esto se debe a que el DNI o epítopo del EGA es muy similar a los epítopos de algunas moléculas de las articulaciones y riñones. De ahí que el proceso de identificación resulte un fracaso y los policías se conviertan en guerrilleros atacando tanto al EGA, como a los riñones y a las articulaciones por compartir un mismo epítopo.
Varicela y esclerosis múltiple: Se trata de un descubrimiento muy reciente que aún tiene que ser más estudiado. Según esta nueva teoría, la infección por la varicela llevaría al sistema inmune de determinadas personas a una reacción cruzada contra el cerebro, destruyendo la envoltura de los nervios (la mielina) progresivamente.
Campylobacter y Guillain-Barré: La infección por esta bacteria, que normalmente produce diarrea, llevaría al sistema inmune a atacar también al sistema nervioso periférico produciendo la destrucción de la mielina, lo que lleva a una parálisis progresiva del cuerpo. También hay otros virus relacionados con este proceso de reacción cruzada.
Y es que cuando nuestro sistema inmune pierde los papeles en las reacciones cruzadas, se lleva por delante aquello que defiende. La persona pasa a ser entonces el daño colateral de una guerra frente a virus y bacterias.

LAS FANTASIOSAS EXPECTATIVAS ANTE EL PLACEBO

Existe un fenómeno muy frecuente en la utilización de placebos: Los resultados beneficiosos se perciben de forma exagerada o incluso se aprecian mejorías cuando, en realidad, éstas no existen. Un engaño autoinducido del que pocas personas se libran.

La percepción de los resultados de un placebo se vuelve idílica al depositar fe en él.
Hace ya un tiempo, estando en consulta de dermatología y aprovechando algún descanso entre pacientes, me puse a curiosear un panfleto sobre los resultados de las investigaciones de un fármaco muy conocido contra la calvicie en hombres. Lo que más me llamó la atención fue la forma en la que realizaron parte del estudio y sus correspondientes resultados que puedes ver en la foto inferior.

Y es que parte del estudio era subjetivo, a través de la autoevaluación del paciente con respecto a la evolución de su precaria cabellera. Dicho de otra forma, el enlentecimiento de la caída del pelo y la mejoría en su crecimiento se basaban en opiniones personales. Que, como veremos más adelante, tenían la misma fiabilidad que una predicción meteorológica para dentro de un año.
Tras un rápido análisis de los susodichos resultados, es fácil darse cuenta de por qué cosas como lociones capilares, champús y demás potingues contra la calvicie se vendieron tan bien durante bastante tiempo. ¿Alguien de aquí recuerda a Jesús Puente (que en paz descanse) anunciando uno de ellos? Tengo el nombre de la famosa loción anunciada en TV en la punta de la lengua.

Autoevaluación de la evolución del cabello con placebo y con fármaco.
Ya me diréis los resultados que iban a dar toda esa variedad cosmética cuando aún no se conocía lo que desencadenaba la calvicie. De hecho, es un descubrimiento de hace no muchos años. Toda la vida se sabía que había una causa genética, pero lo que no se sabía era que la dihidrotestosterona o DHT (una hormona sexual masculina) era la que determinaba la caída del pelo. Aún así, no penséis que está muy claro el mecanismo por el cual la DHT provoca la desaparición de los folículos pilosos.
Como iba diciendo, resulta interesante la gráfica, sobre todo en la muestra de 15 individuos que tomaron placebo, es decir, una sustancia que no tenía ningún efecto. Algo que no fue ningún inconveniente para que un 67% de ellos pensara que el pelo se caía más lento y que incluso un 40% creyera que el pelo crecía mucho mejor. ¡Tomando algo que no funcionaba para nada!
Seguramente alguien dirá que será el poder de la mente que es una maravilla y que todo funciona mucho mejor en el cuerpo cuando hay optimismo y expectativas al tomarse algo para combatir un problema. Para el que esté pensando eso, debe saber que también se hicieron fotografías seriadas en el tiempo donde los médicos SÍ valoraban objetivamente los progresos tanto en los que habían tomado placebo como los que habían tomado el Fármaco X. Los resultados fueron que sólo el 7% de los que tomaron placebo mejoraron el estado de su pelo. Y no creo que fuera por el placebo sino por los caprichos de la madre naturaleza y el estado hormonal del paciente.
Los porcentajes restantes (60% y 34%) vivían en una ilusión que se habían creado ante las expectativas de lo que tomaban. Ilusión que me imagino que se destrozaría cuando vieran las crudas fotografías de sus cabecitas en el tiempo.
Y si esto ocurre con un placebo, no lo dudéis ni por un momento, también ocurrirá con productos "milagro" y gran cantidad de cosméticos inútiles, llamémosle lociones, tónicos capilares, cremas o estafas, lo que prefiráis. Y, en los casos donde se aplican esos productos, la situación favorece aún más la fe en ellos. Básicamente porque:
-Se ha gastado un dinero.-Hay una confianza previa que lleva a comprar el producto.-Hay famosetes que lo anuncian.-A nadie le gusta reconocer o sentir que le han estafado.
Vamos, que la cantidad de autoevaluaciones inmersas en el mundo de la fantasía daría miedo por su alto porcentaje en la vida cotidiana. Son los riesgos de las expectativas. Aunque una cosa no funcione, el engaño que se ha montado sobre sí misma la persona le impide ver lo que tiene delante de sus narices: Que lo que está tomando no le sirve absolutamente para nada y está perdiendo el dinero y el tiempo. Y cuanto más desesperada esté la persona por solucionar su situación más proclive será a caer en engaños.
Y no creáis que todo esto del placebo sólo tiene su importancia en estudios clínicos. Aparte de otras muchas cosas, a veces, el placebo se utiliza para conformar y deshacerse de algunos pacientes cuya tolerancia a la frustración es similar a cero. Son esos pacientes que se niegan a aceptar que la medicina no tiene una cura para sus problemas ("Con lo avanzada que está, en pleno Siglo XXI"). Un caso llamativo son las estrías en la piel que aparecen en embarazadas. A día de hoy, todos los médicos saben que no hay ninguna crema o fármaco que las solucione. Pero, y cito las palabras de algún médico: "Se recomienda recetar placebo cuando la paciente se niega a aceptar que no se puede hacer nada por sus estrías". Con eso, y el mecanismo de autoevaluación en el mundo de fantasía que hemos mencionado anteriormente, muchos de esos pacientes quedarán conformes y felices durante mucho tiempo.
Lo que no quita que sea un engaño y que estás haciendo que el paciente se gaste dinero inútilmente (no entran en la seguridad social). Pero claro, es mano de santo. Es como decirle a un niño que si se porta bien se le va a comprar tal regalito.
Lo que sucede, al final, es que el niño se convierte en un malcriado pensando que se pueden aceptar todas sus exigencias. Con los pacientes, igual. Si no pueden tolerar la realidad de un problema y afrontarlo como adultos, que maduren un poco. Porque los médicos no están tampoco para engañar ni para aceptar exigencias imposibles. Lo que necesitan no son placebos sino alguien que les recuerde que la frustración forma parte de la vida y que no todo en nuestra realidad está como a nosotros nos gustaría.

LOS 7 SIGNOS ALARMANTES DEL CANCER

Numerosos grupos de estudio contra el cáncer y varias asociaciones, entre ellos la Asociación Americana del Cáncer, coinciden en que hay una serie de signos de alarma que debe conocer la población general y que, cuando aparecen, son de obligada visita al médico. Estos 7 signos son los que aparecen más precozmente en diversos tipos de cáncer y su vigilancia puede significar la diferencia entre un diagnóstico y tratamiento precoz a uno tardío con unas posibilidades de supervivencia mucho menores.
Eso no quiere decir que el tener uno de esos signos signifique automáticamente que padezcas un cáncer, sino que puede haber cierta posibilidad. De todas formas, todos esos signos son indicativos de que algo no marcha bien por lo que ir al médico es algo más que recomendable.

Los 7 Signos de Alarma del Cáncer:
  1. Modificación de los hábitos intestinales o urinarios.
  2. Úlcera en la piel que no cicatriza.
  3. Hemorragia o secreción sin causa evidente.
  4. Presencia de nódulos.
  5. Indigestión o dificultad para deglutir.
  6. Alteraciones y cambios en una verruga o lunar.
  7. Tos o ronquera persistente.

LIBRO SNELL DE NEUROANATOMIA CLINICA

libro de neuroanatomia clinica, con muy buenos casos clinicos.

TEXTO ATLAS DE HISTOLOGIA GARTNER

Atlas con las muestras histologicas y una referencia en españolinks:

DICCIONARIO ESPASA DE MEDICINA

Diccionario completo de medicina una vez descargado ejecutar el instalador

ATLAS DE ANATOMIA FRANK H. NETTER

LIBRO ATLAS DE ANATOMIA NETTER EN FORMATO PDF

SOTWARE DE ANATOMIA CLINICA


programa de anatomia clinica, con varios casos para analisis

SOFTWARE SOBRE LOS SONIDOS DE AUSCULTACIÓN CARDIACA

Programa en flash para aprender a escuchar los sonidos cardiacos con los respectivo focos

domingo, 15 de junio de 2008

VIDEOS DE TIEMPO REAL DE DISECCIONES

videos grabados de Disecciones Anatomicas, son autopsias grabadas en una universidad en la cual subieron los videos al servidor

REPLICACIÓN DEL VIH

sábado, 14 de junio de 2008